Lo primero de todo, en el caso de que estemos buscando quedarnos embarazadas, debemos ponerlo en conocimiento de nuestra endocrina; os preguntaréis ¿Por qué?, el motivo no es otro que el debido control glucémico durante los tres meses anteriores a que se produzca la gestación. Es muy importante que durante esos tres meses, la hemoglobina glicosilada de la futura gestante con diabetes tipo 1, se encuentre en un rango comprendido entre 6 – 6,5 (puede ser inferior a 6, siempre que lo que condicione ese nivel no sea la presencia de excesivas hipoglucemias). Una vez que este parámetro se cumpla, ya podemos ponernos manos a la obra :-). Y no debemos olvidarnos de comenzar a consumir ácido fólico durante esos tres meses.
Si vuestro caso es como el mio, en el que ese rango entre 6 – 6,5 de glicosilada es en el que os mantenéis de forma habitual, no tenéis que esperar a que se os dé el visto bueno tras tres meses con esa hemoglobina, pero si es conveniente que indiquéis vuestras intenciones a vuestra endocrina, para que comiencen a haceros el oportuno seguimiento, por parte de los profesionales del equipo de endocronología en el que os lleven el control, que se encargan en exclusiva de los embarazos de las pacientes con diabetes tipo 1, y os incluyan en la receta electrónica el ácido fólico que he comentado antes.

De repente llega el día en el que en teoría debería hacer acto presencia vuestro periodo menstrual, pero no es así. La verdad que yo no estaba muy segura de que pudiera estar embarazada, fue el primer mes en el que tuvimos en cuenta los días de ovulación y me parecía demasiado pronto para que hubiese cuajado; pero estaba equivocada. No creía estar embarazada, más que nada porque estaba teniendo los mismos síntomas que en la fase premenstrual, con alguna pequeña (pero mínima) diferencia, pero prácticamente igual, es decir: dolor abdominal, cambios de humor, cansancio (vamos como para distinguirlo de un embarazo) y sobretodo el aumento de las necesidades de insulina. Esta necesidad de aumentar las dosis de insulina (basal fundamentalmente) no se produce en todas las mujeres, ya sabemos que la diabetes no es igual para todas, al tratarse de una cuestión metabólica y hormonal, las necesidades de cada una pueden ser distintas.
Como ya he explicado en alguna otra ocasión, suele ser habitual, en mujeres con diabetes tipo 1, experimentar un aumento de la concentración de glucosa en sangre durante la fase premenstrual, justo después de la ovulación, y por el contrario, una baja concentración de glucosa en sangre al inicio del periodo. ¿A qué se debe esto? a la presencia de dos hormonas en cada una de estas fases, hormonas que también estarán presentes en diferentes fases del embarazo y que deberemos tener en cuenta a la hora de hacer los pertinentes ajustes de insulina; en concreto:
- Progesterona: Provoca que a las células les resulte más difícil utilizar la insulina, de manera que, cuando aumenta la concentración de esta hormona (periodo premenestrual y primera fase del embarazo hasta más o menos la semana 12, esto puede variar un poco para cada mujer), puedan producirse situaciones hiperglucemiantes, de forma que necesitaremos modificar principalmente los patrones basales (si somos usuarias de bomba de insulina) o las cantidades diarias de insulina basal (si somos usuarias de bolis/plumas de insulina).
- Estrógenos: Generalmente hacen a las células más sensibles a la acción de la insulina, de manera que, cuando éstos aumentan (durante el periodo menstrual y a partir de, aproximadamente la semana 20 de embarazo, hasta la fase final), pueden producirse situaciones hipoglucemiantes y deberemos hacer las modificaciones pertinentes en nuestras dosis de insulina basal, principalmente.

Por todo ello, es muy importante tener en cuenta la presencia de estas hormonas en cada fase del embarazo, con el objeto de poder hacer los diferentes ajustes de insulina.
Pues bien, como ya he indicado ante, los días anteriores a la fecha en la que tenía previsto el comienzo de mi periodo menstrual, los síntomas eran muy parecidos a los propios de la fase premenstrual, lo único un poco diferente fue que el dolor abdominal era más agudo, pero he tenido periodos más o menos dolorosos, acompañado de algunas molestias estomacales, parecidas a una gastritis (estómago inflamado), pero nada de nauseas, eso vendrá más tarde, en esta fase aun es pronto para que hagan acto de presencia, y dos días antes de la fecha estimada tuve un pequeño sangrado, lo achaqué a la menstruación, pero era el famoso sangrado de implantación(1).
Mi periodo suele ser muy regular, 28 días clavados, alguna que otra vez he tenido algún pequeño retraso, por el estrés en el trabajo principalmente, así que no le dí mucha importancia al hecho de que no llegara en el momento previsto, pero cuando pasaron tres días opté por recurrir a los famosos test de embarazo en tiras.

16-10-2019 
17-10-2019 
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19-10-2019
Suelen recomendar hacer el test con la primera orina de la mañana, pues la concentración de la hormona gonadotropina coriónica humana (GCH), que es la vulgarmente llamada «hormona del embarazo» y cuya presencia indicará que nos encontramos en estado de gestación, suele ser mayor en esa primera orina, porque en teoría no hemos bebido líquido durante toda la noche etc…; pero yo no aguantaba más y me hice la prueba nada más llegar a casa del trabajo, se podía apreciar la segunda línea, pero muy clara, así que no estábamos seguros. Esperamos a la famosa orina de primera hora de la mañana, e hicimos la prueba varios días seguidos, se seguía apreciando la segunda línea pero muy clara; así que opté por ir a una farmacia y recurrir a los famosos test digitales, que además te indican el periodo de gestación. Ahí ya me explicó la farmacéutica que si la línea aparecía, aunque no fuese del mismo color que la de control, no había ninguna duda, si vuestro caso es como el mio que antes de acostaros habéis bebido una cantidad importante de líquido (yo suelo entrenar según llego de trabajar, de forma que luego repongo muchísimos líquidos durante la cena) la orina de primera hora estará más diluida y por esa razón la línea aparece más clara, pero aparece así que no hay duda.
Ese test sólo me confirmó lo que ya casi dábamos por hecho; lo que implicaba que ya me encontraba en la quinta semana de embarazo(2).

Acto seguido llamé a mi endocrina para darle la noticia, y que me diera las primeras notas de como proceder. Lo cierto es que yo ya estaba notando un importante cambio en la tendencia glucémica, que me estaba obligando a ir aumentando progresivamente los patrones basales y a hacer varios cambios en rangos horarios, vamos que básicamente tuve que modificar los patrones que venía usando hasta la fecha por entero. Mi endocrina me indico que durante el primer trimestre debía tener cuidado con las hipoglucemias, que esa era la tendencia y que lo normal era que tuviera que reducir las basales y aumentar las ratios en las comidas; pero en mi caso no fue así ¿Por qué? porque estoy usando una insulina ultraultrarápida, la famosa FIASP. A diferencia de otras insulinas ultrarápidas, como pueden ser Novorapid, Apidra o Humalog, FIASP tiene un periodo de acción más corto, por eso yo solicité el cambio en su día, puesto que dada mi forma de metabolizar los alimentos (es bastante rápida) y la cantidad de deporte que practico, cuando usaba Novorapid estaba con patrones basales muy bajos, ratios bajas y aun así, me mantenía en hipoglucemia, incluso con la bomba suspendida, durante horas; en el momento que cambié a FIASP, eso se acabó para mi, pero tuve que reajustar todas las basales, una vez encontrado mi patrón todo me fue de maravilla.
Por esta razón no quería cambiar ahora de insulina, pues me iba a traer más perjuicios que beneficios y no podía permitirme estar horas en hipoglucemia. Al estar haciendo uso de este tipo de insulina, mi tendencia no se correspondía con la normal general, tuve que ir aumentando los patrones basales progresivamente, pero debí hacerlo poco a poco, con pequeñas modificaciones cada día, observando bien los rangos horarios y donde se producían los picos de subida. Todo ello con muchísima paciencia y pocas horas de sueño, al tener todas las alarmas de la bomba activadas, pues tenía que estar muy pendiente de los cambios glucémicos para poder hacer correctamente todos los ajustes.
En el momento que quedó confirmado el embarazo, se lo comuniqué también de inmediato a mi entrenador, puesto que tendría que ajustarme las cargas de entrenamiento a esta nueva situación. En mi caso, dejar de entrenar no era una opción, puesto que el deporte me ayuda al control de mis glucemias, mi cuerpo está preparado para duros y largos entrenamientos, pues vengo realizando este tipo de actividades de alto rendimiento desde hace años, no es algo por lo que haya optado en este momento, y tanto mi endocrina como el ginecólogo, me indicaron que, dad mi situación particular, dejar de practicar deporte iba a resultar contraproducente, pero si que debía readaptar las sesiones, y lo que es más importante, hacerlo bajo la supervisión de un profesional en la materia, en este caso mi entrenador Carlos Rodríguez con quien llevo entrenando desde hace ya unos años, me conoce a la perfección, sabe cuales son mis rangos de actividad, conoce mi diabetes, mi Vo2 max, mis medias, mi valores de ppm etc… Es muy importante que, si veníamos sometiéndonos a cargas importantes de entrenamiento, recurramos a un profesional que nos adapte las sesiones de forma personal, no nos vale algo genérico, pero esto lo digo no sólo en lo que respecta al embarazo, sino siempre, es muy importante una correcta supervisión y buenos consejos profesionales, nos evitará males futuros, lesiones y patologías que luego puede ser tarde para ponerles remedio, debidas a sobreentrenamientos, malas posturas, sesiones muy por encima de nuestro Vo2 max etc…
En la siguiente entrada, explicaré los cambios glucémicos sufridos entre la semana 5 y la 10, otros síntomas que se van haciendo presentes y de los que hasta entonces me había podido librar, adaptación de los entrenamientos y como el primer trimestre es el más importante, motivo por el que debemos ser más cautelosas y bajar las cargas en las sesiones de entrenamiento, que podremos volver a ampliar cuando lleguemos al cuarto trimestres de gestación.
(1) Sangrado de implantación: Aproximadamente una de cada cuatro mujeres detectan una ligera pérdida de sangre ocasionada por la anidación del óvulo fecundado en la pared del útero. La pérdida puede durar de uno o a tres días, suele ser más leve que el sangrado por menstruación y más oscuro. Se produce en las primeras semanas de gestación, momento en el que el útero está muy irrigado y sangra con facilidad. Al adherirse el embrión en la pared del útero se rompen pequeñas venas y arterias que irrigan normalmente el endometrio, provocando un sangrado. Esto ocurre entre los seis y los diez días después de la fecundación, período que concuerda con la fecha esperada para la menstruación, por lo que se suele confundir con su llegada.
(2) ¿Cómo calcular las semanas de embarazo: Si, por ejemplo, descubres que está embarazada el día que debería haberte bajado la regla, en ese momento ya se considera que estás en la 4ª semana, aunque la concepción se haya producido tan solo dos semanas antes, puesto que el cómputo comienza a realizarse a partir del primer día de la última regla; en mi caso fue el 16/09/2019, de forma que cuando recurrí a la prueba de embarazo digital, ya estaba de cinco semanas. Esto puede parecer un poco confuso, pero es la forma estándar que se ha establecido a nivel médico para contar las semanas de embarazo. Os dejo un link que os redirige a una calculadora de embarazo que a mi me está siendo muy útil.
