Semana 5 a Semana 9 de Embarazo

Ya tenemos más que confirmado el embarazo, y según la teoría general, en esta semana comenzaremos a notar cambios significativos, como son la tensión mamaria, aparente retención de líquidos, posibles pinchazos en la zona baja del vientre, muy similares a dolores premenstruales (esto último que no os preocupe, porque es absolutamente normal), sensación de cansancio y más sueño, cambios de humor…

Malditos cambios de humor.

Pero el cambio más relevante es que, en la mayoría de las mujeres, aparecen náuseas y, en ocasiones vómitos; en mi caso esto no ha tenido lugar hasta llegada la Semana 9, si es verdad que empecé a notar que me saciaba antes en las comidas y me costaba comer, pero conseguí librarme de las nauseas y los vómitos hasta entonces, y luego ya ha sido un no parar, que en el momento que escribo este post (Semana 18 de embarazo), aun continúan y me están complicando mucho las horas de sueño (porque el que las llamó nauseas matutinas, se ha lucido, aparecen a cualquier hora o como es mi caso, directamente no desaparecen) y poder comer con normalidad.

Como ya comenté en la entrada anterior, el nivel de progesterona sigue aumentando en los días siguientes a la fertilización del óvulo y de la implantación del embrión. Esto es esencial para el desarrollo inicial del feto (1). El incremente de esta hormona, lo vamos a notar en nuestros niveles glucémicos, de forma que tendremos que continuar haciendo adaptaciones en las dosis de insulina que veníamos utilizando hasta ese momento.

Pues bien, a partir de esa semana tuve que ir aumentando progresivamente el patrón basal en mi bomba de insulina, pero OJO, hay que ir haciéndolo de forma progresiva, poco a poco, e ir observando bien en que momentos del día se van produciendo los picos que debemos evitar o corregir, no es conveniente hacer grandes cambios de golpe y porrazo, porque se nos pueden pasar muchos datos por alto y luego no podremos hacer los ajustes pertinentes de forma correcta, porque no sólo tendremos que hacer cambios en la cantidad de insulina, sino también en los rangos horarios (en lo que al patrón basal se refiere).

Al estar haciendo uso de la insulina ultra-ultra-rápida FIASP, y ser de acción más rápida que otras insulinas (Novorapid, Apidra, Humalog), los cambios que he tenido que hacer en esta fase del embarazo, han sido completamente distintos a los que se suelen aplicar, por regla general, al resto de embarazadas con diabetes tipo 1, es decir, en lugar de implicar una disminución de insulina en el patrón basal que venía usando hasta la fecha y un aumento de las ratios y factor de sensibilidad, he tenido que dejar las ratios y factor de sensibilidad tal y como los he tenido siempre, debiendo aumentar considerablemente el patrón basal.

Lo cierto es que cada día tenia que ir haciendo ajustes, como bien he dicho anteriormente, poco a poco, para no pasar datos por alto, pues es muy, pero que muy importante, evitar hipoglucemias, de forma que no podemos hacer cambios sustanciales en las dosis de insulina, siendo conveniente tener mucha paciencia y hacer pequeños ajustes día a día, con los datos que obtengamos de nuestras glucemias.

En este sentido me gustaría hacer un apunte con respecto a la importancia de los sensores de medición continúa de glucosa en las situaciones de embarazo, y me refiero a medición continúa real, no un sistema flash; en mi caso puedo disponer del sistema que va integrado a la bomba 640 de Medtronic. Os preguntaréis por qué no la 670, pues no está recomendado su uso durante el embarazo, porque los rangos que te permite establecer el modo automático son demasiado altos y es una fase en la que debemos hacer muchísimos ajustes, de manera que nos vemos obligadas a estar haciendo modificaciones casi a diario, lo que implica que debamos usar la bomba continuamente en modo manual, pues el modo automático está absolutamente desaconsejado durante el periodo de gestación, lo que implica que, si la usamos en modo manual es lo mismo que una 640, por tanto resultaría absurdo cambiar a la 670 (próximamente realizaré una entrada en exclusiva sobre el embarazo y el control con bomba de insulina, así como lo fundamental de los sensores de medición continúa de glucosa en esta fase y la necesidad de su financiación).

Como ya he comentado, en este periodo comprendido desde la Semana 5 a la 9 (incluida), tuve que ir aumentando, progresivamente, el patrón basal que venía usando hasta la fecha; de 13,900 unidades de insulina a lo largo del día tuve que pasar a 16,500. Mi actividad continuaba siendo alta, no pasé a modo sedentario, continuaba trabajando y entrenando, sin modificar las cantidades de las comidas, más bien se vieron reducidas porque me saciaba mucho antes, y aunque aún no tenia náuseas, me costaba mucho comer.

Con respecto a los entrenamientos, la primera semana, tras saber la noticia, se mantuvieron iguales, a raíz de la Semana 6 comenzaron las adaptaciones, Carlos Rodríguez (mi entrenador y el que se encarga de supervisar todas las adaptaciones), me indicó que durante el primer trimestre, dado que es la fase más importante de embarazo, puesto que comienzan a desarrollarse los órganos del embrión, la columna vertebral, sus características faciales (fosas nasales, vesículas ópticas, orificio bucal), las extremidades y los dedos, el aparato respiratorio y el digestivo, el cerebro y la médula espinal…, debíamos proceder a bajar la carga de las sesiones de entrenamiento; seguiría entrenando, dado que, tanto por indicaciones de mi ginecólogo, así como de mi endocrina, era muy importante que continuara con la actividad deportiva, no sólo para el buen control glucémico, sino también para el correcto desarrollo del embrión; mi cuerpo está habituado a un sobreesfuerzo físico diario, que de erradicarlo no sólo me iba a perjudicar a mi, sino también a la propia evolución del embrión (a este respeto, cada vez hay más estudios que se centran en los embarazos de mujeres que desarrollamos actividades deportivas de alto rendimiento, concluyendo que continuar con las pautas de entrenamiento, debidamente adaptadas, de forma personalizada, no sólo es beneficioso, sino que sería contraproducente erradicar toda actividad de carácter físico o disminuirla demasiado).

Pues bien, en esa Semana 6, se redujeron los días de entrenamiento de 6 a 4 y de momento prescindimos de las sesiones de series a ritmos en Vo2 max; no se eliminaron los trabajos de fuerza tan temidos y tan castigados, sino que mi entrenador me ha adaptado los pesos y los ejercicios (lo que vamos haciendo según va avanzando la gestación, de ahí la importancia de contar con un experto al que iremos informando de todas nuestras sensaciones y evolución del embarazo); y el resto de días los completamos con sesiones de senderismo, así que todo esto no sólo ayuda a que mis niveles de glucosa sanguínea estén perfectos (con la locura adicional que conlleva adaptar la insulina a todos los cambios hormonales), sino que además me mantengo en forma y me ayuda a que muchos de los síntomas incómodos del embarazo, sean más llevaderos.

Llegada la Semana 9, tengo mi primera cita con obstetricia, dos semanas antes ya había tenido consulta con mi endocrina, quien me gestionó todo el trámite con ginecología; al ser paciente con diabetes tipo 1, será nuestro equipo de endocrinología el que se encargue de este trámite, en lugar de la matrona, como en el resto de embarazos (la consulta con la matrona, quien nos dará muchísima información de todo el proceso, la dejé para más adelante, por agenda de trabajo, pues ya me indicaron que en ese momento no resultaba necesario, pudiendo posponerla sin problemas).

SEMANA 9 DE EMBARAZO

A partir de ahora, todas las consultas que tenga con ginecología, acto seguido irán precedidas por una visita a mi endocrina, la supervisión durante todo este periodo va a ser minuciosa, con el objeto de asegurarnos que la evolución del «alien» (así lo llamamos de momento, como ya dije es lo malo de estar a punto de llegar a una familia friki, he de decir que tras escuchar por primera vez sus latidos, parecidos al galope de un caballo, también empecé a llamarle «Sardinilla» o «Roach», no tengo remedio, que se le va a hacer, os podéis imaginar como acabó la cosa después de ver «The Mandalorian») y la mía, se desarrollan de forma normal y correcta, pues no debemos olvidarnos que aunque llevemos un control riguroso, por el simple hecho de padecer diabetes tipo 1 ya se trata de un embarazo de alto riesgo, así que el control va a a ser meticuloso (preparaos para visitas continuas y volveros locas con los controles glucémicos, a día de hoy aun sigo sin dormir más de 3 horas seguidas, entre las náuseas y la cantidad de alarmas que tengo en la bomba «por si acaso»).

En esta primera consulta ya me dieron las instrucciones pertinentes sobre lo que puedo o no puedo comer, hay que tener cuidado con varios alimentos, para evitar contraer, entre otras cosas, listeriosis y toxoplasmosis, y su forma de consumo (2), vacunas necesarias, analíticas a las que deberé someterme y su razón, y por fin me realizaron la primera ecografía; como en esta fase aun es muy pequeño y está colocado en la zona baja del abdomen, la ecografía será vaginal (a partir de esa consulta el resto ya se realizarán de forma abdominal). Ahí pudimos a preciar como sobresalía su corazón, a pesar de estar aun poco formado, y palpitaba como el galope de «Sardinilla»; se hacía extraño porque aun no notaba nada, pero ahí estaba.

Semana 9

Pues ahí estaba, tan tranquilo, todo dentro de lo normal, desarrollándose correctamente, mi glicosilada volvía a ser la correcta después del caos de las primeras semanas (5,9 HbA1c) y ahora tocaba seguir cuidándose, vacunarse de la gripe, para lo que debía pedir cita con mi matrona, llevar cabo las correspondientes analíticas, seguir practicando deporte y comiendo de forma saludable (sólo para uno, no comemos por dos, que no os engañen), y esperar hasta la próxima revisión en un plazo de 4 semanas.

(1) Papel de la progesterona al inicio del embarazo: a) Anclar el embrión al endometrio y nutrir su desarrollo; b) Relaja la capa muscular de la pared uterina para permitir el crecimiento del feto y reducir la posibilidad de contracciones; c) Forma el tapón de mucosidad, que durará hasta el final del tercer trimestre del embarazo; d) Protege al feto/embrión del rechazo de los anticuerpos y de otros factores inmunes de la madre; e) Aumenta la circulación sanguínea entre el útero y la placenta; f) Provoca el crecimiento de las glándulas mamarias para que produzcan leche.

(2) Prevención de enfermedades infecciosas durante la gestación: Existen algunas infecciones que cuando afectan a la madre durante el embarazo pueden ser peligrosas para el feto. Es recomendable que utilices algunas medidas para evitar los mecanismos posibles de contagio (Fuente: Doctora Laura Rodríguez, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza):

1. CONSEJOS PARA TOXOPLASMOSIS (en gestantes con serología negativa)

Habitualmente en el primer trimestre de embarazo, con una analítica de sangre, se determinará si has estado en contacto con este parásito. En caso de que nunca hayas estado expuesta, deberás extremar las medidas para evitar el contagio durante la gestación: 1) Evita tocar gatos y el contacto con excrementos de gatos (OJO, esto ya es un apunte personal, si están vacunados y debidamente cuidados no existe peligro, de forma que eso no implica que debáis prescindir de un miembro de vuestra familia porque vaya a llegar otro); 2) La carne debe estar bien cocinada (>65ºC), debido a que es la única forma de asegurar la eliminación de la toxoplasmosis. Congelar la carne unos días antes de cocinarla reducirá las posibilidades de una infección, pero no las eliminará por completo; 3) Evita las carnes crudas (embutidos: chorizo, longaniza, jamón serrano…) a no ser que se congelen 24-48 horas a -20ºC o 3 días a -10ºC; 4) Limpia frecuentemente la encimera de la cocina y aquéllos utensilios que han estado en contacto con alimentos crudos; 5) Lava muy bien las frutas, verduras y hortalizas antes de comerlas; y 6) Evita el contacto con material probablemente contaminado (macetas, tierra de jardín) o utiliza guantes para evitar la exposición directa.

2. CONSEJOS PARA CITOMEGALOVIRUS

El CMV es un virus que se transmite por contacto próximo a través de saliva, orina, secreciones vaginales, por vía transplacentaria y también por la leche materna. Para evitar este tipo de infección: 1) Lávate las manos a menudo con agua y jabón durante 15-20 segundos, especialmente después de cambiar pañales, limpiar la nariz o la saliva de niños pequeños o darles de comer; y 2) No compartas comida con niños pequeños ni te lleves a la boca chupetes ni cepillos utilizados por ellos.

3. CONSEJOS PARA LISTERIA

La listerioris es una enfermedad causada por una bacteria que puede desarrollarse en algunos alimentos. Las temperaturas más bajas enlentecen su crecimiento, pero la congelación no la destruye. Para prevenirla, es importante mantener medidas básicas de higiene al manipular alimentos en casa y evitar el consumo de alimentos como: 1) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; 2) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; 3) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; 4) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; y 5) Quesos de pasta blanda o quesos elaborados con leche no pasteurizada.

4. RECOMENDACIONES GENERALES PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN DE ALIMENTOS POR BACTERIAS PATÓGENAS: 1) Cocina los alimentos crudos de origen animal a temperaturas elevadas (>50ºC) y evita beber leche sin tratamiento térmico; 2) Lava cuidadosamente los alimentos que se consumen crudos (verduras, hortalizas, frutas…); 3) No mezcles en la nevera los alimentos crudos con los alimentos cocinados o listos para consumir; 4) Limpia a menudo la nevera; y 5) Una vez abiertos, no conserves demasiado tiempo los productos de charcutería que requieran conservación en nevera.

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