¿Puedo seguir practicando deporte, tengo que tomar alguna medida especial, cómo va a reaccionar la glucosa sanguínea antes todos estos cambios hormonales?
Estas son algunas de las dudas que nos asaltan en este momento, emocionante en cuanto ves esas dos líneas en el test de embarazo, y al mismo tiempo paralizante por ese ¿Y ahora qué? que te viene a la cabeza.
En ese instante, como ya he comentado, comienzas a plantearte un millón de dudas, sobretodo si padeces diabetes tipo 1, y sobretodo si has venido haciendo uso del deporte como herramienta para un buen control glucémico. En mi caso una de esas preguntas ha sido ¿Podré seguir corriendo, y si no puedo cómo va a afectar todo ello a mis pautas de insulina? Pues bien, en resumen, la respuesta no es solo que se puede seguir practicando deporte, sino que además se debe, puesto que es beneficiosos no sólo para la gestante sino también para el desarrollo del embrión/feto.
En mi supuesto particular parto de realizar entrenamientos muy exigentes, con medias de 80-100 km a la semana de carrera a pie, dos sesiones de ejercicios de fuerza (vulgarmente llamados «de pesas»), así como alguna sesión en bici de carretera o natación; de forma que romper con esta rutina de ejercicio iba a conllevar más un perjuicio que un beneficio. Pero OJO, las cosas hay que hacerlas bien, hay que mantener la actividad física pero hay que hacerlo bajo supervisión, con control y con cabeza.
¿A qué me refiero con esto?
Es muy importante que a partir de ahora los entrenamientos vengan supervisados y fijados por un profesional en la materia, con ello me refiero a una persona suficientemente preparada, con estudios en Ciencias Físicas de la Actividad y del Deporte y que tenga conocimientos específicos sobre el deporte en estado de gestación. En mi caso, ya contaba con la ayuda de Carlos Rodríguez, quien lleva organizando mis sesiones de entrenamiento desde hace unos años. En cuanto le dí la noticia se puso manos a la obra y me readaptó todas las cargas de las sesiones. Cada semana, con los datos que le voy facilitando mediante una plataforma online, va haciendo ajustes para que todo sea adecuado a mi estado y siempre suponga un beneficio para los dos, para mi y el «alien» (se ha quedado con ese nombre porque mi primer comentario al saber que estaba embarazada fue «me siento como la teniente Ripley», y ahí se ha quedado, ni guisantito, ni botoncito ni nada de eso «alien»; pero con mucho cariño, es lo malo de haber ido a parar a una familia de frikis :-)). Bueno, que me voy por las ramas, sigo.
Deberás consultar previamente a tu endocrino y ginecólogo, pero OJO, entiendo que tú endocrino si te viene tratando desde hace años, como es mi caso, ya está puesto al día de tus rutinas de ejercicio diarias, y de lo importantes que son para el control de tu diabetes, pero tu ginecólogo, que no es un profesional que te vea con tanta frecuencia y que puede que no sea siempre el mismo, tiene que entender la importancia del deporte en tu control, la frecuencia con la que venías haciéndolo etc… y sobretodo que no sea de la vieja escuela y opte por la recomendación de «no, no con diabetes tipo 1 reposo absoluto y ver las moscas pasar». Si en el embarazo no hay ningún riesgo adicional (pues al ser paciente con diabetes tipo 1 ya está calificado como de alto riesgo, pero por el control glucémico estricto que debemos llevar, no porque no debamos movernos de la cama) hay muchos estudios que, de hecho, recomiendan la práctica de actividades físicas durante la gestación, pues conllevan grandes beneficios tanto para la gestante como para el desarrollo del feto/embrión (todas estas cuestiones iré desgranándolas poco a poco a lo largo de todas las entradas del blog).
Otra cuestión a tener muy en cuenta es que, las cargas de las sesiones de entrenamiento deberán reajustarse, menor intensidad y menor tiempo de duración, y siempre partiendo de la base de los entrenamientos que venías haciendo hasta la fecha, no es el momento para incrementarlos o cambiarlos, se trata de una readaptación de lo que ya venías haciendo. Si no habías entrenado nunca la carrera a pie, desde luego este no es el mejor momento para empezar, tu cuerpo no está habituado a ese tipo de esfuerzo (siendo muy breve en la explicación) y en lugar de beneficios puede traerte problemas. No es el momento de ponerse a experimentar. En mi caso sigo corriendo y haciendo sesiones de fuerza, pero la bici la he dejado aparcada, más que nada por la postura, porque una tirada larga encima de un sillín no es lo más adecuado y por las posibles caídas; pero la carrera a pie, de momento, me va perfectamente, probablemente a finales del último trimestre se complicará un poco más la cosa por el peso adicional y deba empezar con natación, pero hasta la fecha es me va estupendamente. A esto he de añadir que si os toca un embarazo con nauseas y vómitos, como está siendo el mío, las sesiones de entrenamiento, en mi caso, están ayudando a mitigarlas, y al acabar la sesión me permite comer en condiciones.
La idea de crear este blog ha sido la de intentar que mi experiencia pueda aportar información a otras mujeres que se encuentren en mi misma situación; pues cuando recibí la noticia de mi embarazo y me puse a buscar datos como loca por las redes sobre deporte, embarazo y diabetes tipo 1, la información no sólo era escasa, sino casi inexistente, cuatro nociones generalistas y poco más. Por este motivo, voy a ir recogiendo en distintas entradas la evolución del embarazo, los cambios en las pautas de insulina que he tenido que ir haciendo cada semana de gestación,porque han sido muchos, ya sabemos que las hormonas nos hacen necesitar diferentes dosis de insulina y he tenido que modificar ratios, patrones basales, rangos de tiempo etc… intentaré ir explicando todos estos cambios y lo que los ha motivado.
Ya tenemos más que confirmado el embarazo, y según la teoría general, en esta semana comenzaremos a notar cambios significativos, como son la tensión mamaria, aparente retención de líquidos, posibles pinchazos en la zona baja del vientre, muy similares a dolores premenstruales (esto último que no os preocupe, porque es absolutamente normal), sensación de cansancio y más sueño, cambios de humor…
Malditos cambios de humor.
Pero el cambio más relevante es que, en la mayoría de las mujeres, aparecen náuseas y, en ocasiones vómitos; en mi caso esto no ha tenido lugar hasta llegada la Semana 9, si es verdad que empecé a notar que me saciaba antes en las comidas y me costaba comer, pero conseguí librarme de las nauseas y los vómitos hasta entonces, y luego ya ha sido un no parar, que en el momento que escribo este post (Semana 18 de embarazo), aun continúan y me están complicando mucho las horas de sueño (porque el que las llamó nauseas matutinas, se ha lucido, aparecen a cualquier hora o como es mi caso, directamente no desaparecen) y poder comer con normalidad.
Como ya comenté en la entrada anterior, el nivel de progesterona sigue aumentando en los días siguientes a la fertilización del óvulo y de la implantación del embrión. Esto es esencial para el desarrollo inicial del feto (1). El incremente de esta hormona, lo vamos a notar en nuestros niveles glucémicos, de forma que tendremos que continuar haciendo adaptaciones en las dosis de insulina que veníamos utilizando hasta ese momento.
Pues bien, a partir de esa semana tuve que ir aumentando progresivamente el patrón basal en mi bomba de insulina, pero OJO, hay que ir haciéndolo de forma progresiva, poco a poco, e ir observando bien en que momentos del día se van produciendo los picos que debemos evitar o corregir, no es conveniente hacer grandes cambios de golpe y porrazo, porque se nos pueden pasar muchos datos por alto y luego no podremos hacer los ajustes pertinentes de forma correcta, porque no sólo tendremos que hacer cambios en la cantidad de insulina, sino también en los rangos horarios (en lo que al patrón basal se refiere).
Al estar haciendo uso de la insulina ultra-ultra-rápida FIASP, y ser de acción más rápida que otras insulinas (Novorapid, Apidra, Humalog), los cambios que he tenido que hacer en esta fase del embarazo, han sido completamente distintos a los que se suelen aplicar, por regla general, al resto de embarazadas con diabetes tipo 1, es decir, en lugar de implicar una disminución de insulina en el patrón basal que venía usando hasta la fecha y un aumento de las ratios y factor de sensibilidad, he tenido que dejar las ratios y factor de sensibilidad tal y como los he tenido siempre, debiendo aumentar considerablemente el patrón basal.
Lo cierto es que cada día tenia que ir haciendo ajustes, como bien he dicho anteriormente, poco a poco, para no pasar datos por alto, pues es muy, pero que muy importante, evitar hipoglucemias, de forma que no podemos hacer cambios sustanciales en las dosis de insulina, siendo conveniente tener mucha paciencia y hacer pequeños ajustes día a día, con los datos que obtengamos de nuestras glucemias.
En este sentido me gustaría hacer un apunte con respecto a la importancia de los sensores de medición continúa de glucosa en las situaciones de embarazo, y me refiero a medición continúa real, no un sistema flash; en mi caso puedo disponer del sistema que va integrado a la bomba 640 de Medtronic. Os preguntaréis por qué no la 670, pues no está recomendado su uso durante el embarazo, porque los rangos que te permite establecer el modo automático son demasiado altos y es una fase en la que debemos hacer muchísimos ajustes, de manera que nos vemos obligadas a estar haciendo modificaciones casi a diario, lo que implica que debamos usar la bomba continuamente en modo manual, pues el modo automático está absolutamente desaconsejado durante el periodo de gestación, lo que implica que, si la usamos en modo manual es lo mismo que una 640, por tanto resultaría absurdo cambiar a la 670 (próximamente realizaré una entrada en exclusiva sobre el embarazo y el control con bomba de insulina, así como lo fundamental de los sensores de medición continúa de glucosa en esta fase y la necesidad de su financiación).
Como ya he comentado, en este periodo comprendido desde la Semana 5 a la 9 (incluida), tuve que ir aumentando, progresivamente, el patrón basal que venía usando hasta la fecha; de 13,900 unidades de insulina a lo largo del día tuve que pasar a 16,500. Mi actividad continuaba siendo alta, no pasé a modo sedentario, continuaba trabajando y entrenando, sin modificar las cantidades de las comidas, más bien se vieron reducidas porque me saciaba mucho antes, y aunque aún no tenia náuseas, me costaba mucho comer.
Con respecto a los entrenamientos, la primera semana, tras saber la noticia, se mantuvieron iguales, a raíz de la Semana 6 comenzaron las adaptaciones, Carlos Rodríguez (mi entrenador y el que se encarga de supervisar todas las adaptaciones), me indicó que durante el primer trimestre, dado que es la fase más importante de embarazo, puesto que comienzan a desarrollarse los órganos del embrión, la columna vertebral, sus características faciales (fosas nasales, vesículas ópticas, orificio bucal), las extremidades y los dedos, el aparato respiratorio y el digestivo, el cerebro y la médula espinal…, debíamos proceder a bajar la carga de las sesiones de entrenamiento; seguiría entrenando, dado que, tanto por indicaciones de mi ginecólogo, así como de mi endocrina, era muy importante que continuara con la actividad deportiva, no sólo para el buen control glucémico, sino también para el correcto desarrollo del embrión; mi cuerpo está habituado a un sobreesfuerzo físico diario, que de erradicarlo no sólo me iba a perjudicar a mi, sino también a la propia evolución del embrión (a este respeto, cada vez hay más estudios que se centran en los embarazos de mujeres que desarrollamos actividades deportivas de alto rendimiento, concluyendo que continuar con las pautas de entrenamiento, debidamente adaptadas, de forma personalizada, no sólo es beneficioso, sino que sería contraproducente erradicar toda actividad de carácter físico o disminuirla demasiado).
Pues bien, en esa Semana 6, se redujeron los días de entrenamiento de 6 a 4 y de momento prescindimos de las sesiones de series a ritmos en Vo2 max; no se eliminaron los trabajos de fuerza tan temidos y tan castigados, sino que mi entrenador me ha adaptado los pesos y los ejercicios (lo que vamos haciendo según va avanzando la gestación, de ahí la importancia de contar con un experto al que iremos informando de todas nuestras sensaciones y evolución del embarazo); y el resto de días los completamos con sesiones de senderismo, así que todo esto no sólo ayuda a que mis niveles de glucosa sanguínea estén perfectos (con la locura adicional que conlleva adaptar la insulina a todos los cambios hormonales), sino que además me mantengo en forma y me ayuda a que muchos de los síntomas incómodos del embarazo, sean más llevaderos.
Llegada la Semana 9, tengo mi primera cita con obstetricia, dos semanas antes ya había tenido consulta con mi endocrina, quien me gestionó todo el trámite con ginecología; al ser paciente con diabetes tipo 1, será nuestro equipo de endocrinología el que se encargue de este trámite, en lugar de la matrona, como en el resto de embarazos (la consulta con la matrona, quien nos dará muchísima información de todo el proceso, la dejé para más adelante, por agenda de trabajo, pues ya me indicaron que en ese momento no resultaba necesario, pudiendo posponerla sin problemas).
SEMANA 9 DE EMBARAZO
A partir de ahora, todas las consultas que tenga con ginecología, acto seguido irán precedidas por una visita a mi endocrina, la supervisión durante todo este periodo va a ser minuciosa, con el objeto de asegurarnos que la evolución del «alien» (así lo llamamos de momento, como ya dije es lo malo de estar a punto de llegar a una familia friki, he de decir que tras escuchar por primera vez sus latidos, parecidos al galope de un caballo, también empecé a llamarle «Sardinilla» o «Roach», no tengo remedio, que se le va a hacer, os podéis imaginar como acabó la cosa después de ver «The Mandalorian») y la mía, se desarrollan de forma normal y correcta, pues no debemos olvidarnos que aunque llevemos un control riguroso, por el simple hecho de padecer diabetes tipo 1 ya se trata de un embarazo de alto riesgo, así que el control va a a ser meticuloso (preparaos para visitas continuas y volveros locas con los controles glucémicos, a día de hoy aun sigo sin dormir más de 3 horas seguidas, entre las náuseas y la cantidad de alarmas que tengo en la bomba «por si acaso»).
En esta primera consulta ya me dieron las instrucciones pertinentes sobre lo que puedo o no puedo comer, hay que tener cuidado con varios alimentos, para evitar contraer, entre otras cosas, listeriosis y toxoplasmosis, y su forma de consumo (2), vacunas necesarias, analíticas a las que deberé someterme y su razón, y por fin me realizaron la primera ecografía; como en esta fase aun es muy pequeño y está colocado en la zona baja del abdomen, la ecografía será vaginal (a partir de esa consulta el resto ya se realizarán de forma abdominal). Ahí pudimos a preciar como sobresalía su corazón, a pesar de estar aun poco formado, y palpitaba como el galope de «Sardinilla»; se hacía extraño porque aun no notaba nada, pero ahí estaba.
Semana 9
Pues ahí estaba, tan tranquilo, todo dentro de lo normal, desarrollándose correctamente, mi glicosilada volvía a ser la correcta después del caos de las primeras semanas (5,9 HbA1c) y ahora tocaba seguir cuidándose, vacunarse de la gripe, para lo que debía pedir cita con mi matrona, llevar cabo las correspondientes analíticas, seguir practicando deporte y comiendo de forma saludable (sólo para uno, no comemos por dos, que no os engañen), y esperar hasta la próxima revisión en un plazo de 4 semanas.
(1) Papel de la progesterona al inicio del embarazo:a) Anclar el embrión al endometrio y nutrir su desarrollo; b) Relaja la capa muscular de la pared uterina para permitir el crecimiento del feto y reducir la posibilidad de contracciones; c) Forma el tapón de mucosidad, que durará hasta el final del tercer trimestre del embarazo; d) Protege al feto/embrión del rechazo de los anticuerpos y de otros factores inmunes de la madre; e)Aumenta la circulación sanguínea entre el útero y la placenta; f)Provoca el crecimiento de las glándulas mamarias para que produzcan leche.
(2) Prevención de enfermedades infecciosas durante la gestación:Existen algunas infecciones que cuando afectan a la madre durante el embarazo pueden ser peligrosas para el feto. Es recomendable que utilices algunas medidas para evitar los mecanismos posibles de contagio(Fuente: Doctora Laura Rodríguez, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza):
1. CONSEJOS PARA TOXOPLASMOSIS (en gestantes con serología negativa)
Habitualmente en el primer trimestre de embarazo, con una analítica de sangre, se determinará si has estado en contacto con este parásito. En caso de que nunca hayas estado expuesta, deberás extremar las medidas para evitar el contagio durante la gestación: 1)Evita tocar gatos y el contacto con excrementos de gatos (OJO, esto ya es un apunte personal, si están vacunados y debidamente cuidados no existe peligro, de forma que eso no implica que debáis prescindir de un miembro de vuestra familia porque vaya a llegar otro); 2) La carne debe estar bien cocinada (>65ºC), debido a que es la única forma de asegurar la eliminación de la toxoplasmosis. Congelar la carne unos días antes de cocinarla reducirá las posibilidades de una infección, pero no las eliminará por completo; 3)Evita las carnes crudas (embutidos: chorizo, longaniza, jamón serrano…) a no ser que se congelen 24-48 horas a -20ºC o 3 días a -10ºC; 4)Limpia frecuentemente la encimera de la cocina y aquéllos utensilios que han estado en contacto con alimentos crudos; 5) Lava muy bien las frutas, verduras y hortalizas antes de comerlas; y 6)Evita el contacto con material probablemente contaminado (macetas, tierra de jardín) o utiliza guantes para evitar la exposición directa.
2. CONSEJOS PARA CITOMEGALOVIRUS
El CMV es un virus que se transmite por contacto próximo a través de saliva, orina, secreciones vaginales, por vía transplacentaria y también por la leche materna. Para evitar este tipo de infección:1) Lávate las manos a menudo con agua y jabón durante 15-20 segundos, especialmente después de cambiar pañales, limpiar la nariz o la saliva de niños pequeños o darles de comer; y 2) No compartas comida con niños pequeños ni te lleves a la boca chupetes ni cepillos utilizados por ellos.
3. CONSEJOS PARA LISTERIA
La listerioris es una enfermedad causada por una bacteria que puede desarrollarse en algunos alimentos. Las temperaturas más bajas enlentecen su crecimiento, pero la congelación no la destruye. Para prevenirla, es importante mantener medidas básicas de higiene al manipular alimentos en casa y evitar el consumo de alimentos como:1) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; 2) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; 3) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; 4) Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación; y 5) Quesos de pasta blanda o quesos elaborados con leche no pasteurizada.
4. RECOMENDACIONES GENERALES PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN DE ALIMENTOS POR BACTERIAS PATÓGENAS: 1) Cocina los alimentos crudos de origen animal a temperaturas elevadas (>50ºC) y evita beber leche sin tratamiento térmico; 2) Lava cuidadosamente los alimentos que se consumen crudos (verduras, hortalizas, frutas…); 3) No mezcles en la nevera los alimentos crudos con los alimentos cocinados o listos para consumir; 4) Limpia a menudo la nevera; y 5) Una vez abiertos, no conserves demasiado tiempo los productos de charcutería que requieran conservación en nevera.
Lo primero de todo, en el caso de que estemos buscando quedarnos embarazadas, debemos ponerlo en conocimiento de nuestra endocrina; os preguntaréis ¿Por qué?, el motivo no es otro que el debido control glucémico durante los tres meses anteriores a que se produzca la gestación. Es muy importante que durante esos tres meses, la hemoglobina glicosilada de la futura gestante con diabetes tipo 1, se encuentre en un rango comprendido entre 6 – 6,5 (puede ser inferior a 6, siempre que lo que condicione ese nivel no sea la presencia de excesivas hipoglucemias). Una vez que este parámetro se cumpla, ya podemos ponernos manos a la obra :-). Y no debemos olvidarnos de comenzar a consumir ácido fólico durante esos tres meses.
Si vuestro caso es como el mio, en el que ese rango entre 6 – 6,5 de glicosilada es en el que os mantenéis de forma habitual, no tenéis que esperar a que se os dé el visto bueno tras tres meses con esa hemoglobina, pero si es conveniente que indiquéis vuestras intenciones a vuestra endocrina, para que comiencen a haceros el oportuno seguimiento, por parte de los profesionales del equipo de endocronología en el que os lleven el control, que se encargan en exclusiva de los embarazos de las pacientes con diabetes tipo 1, y os incluyan en la receta electrónica el ácido fólico que he comentado antes.
Primera Prueba de Embarazo 16/10/2019
De repente llega el día en el que en teoría debería hacer acto presencia vuestro periodo menstrual, pero no es así. La verdad que yo no estaba muy segura de que pudiera estar embarazada, fue el primer mes en el que tuvimos en cuenta los días de ovulación y me parecía demasiado pronto para que hubiese cuajado; pero estaba equivocada. No creía estar embarazada, más que nada porque estaba teniendo los mismos síntomas que en la fase premenstrual, con alguna pequeña (pero mínima) diferencia, pero prácticamente igual, es decir: dolor abdominal, cambios de humor, cansancio (vamos como para distinguirlo de un embarazo) y sobretodo el aumento de las necesidades de insulina. Esta necesidad de aumentar las dosis de insulina (basal fundamentalmente) no se produce en todas las mujeres, ya sabemos que la diabetes no es igual para todas, al tratarse de una cuestión metabólica y hormonal, las necesidades de cada una pueden ser distintas.
Como ya he explicado en alguna otra ocasión, suele ser habitual, en mujeres con diabetes tipo 1, experimentar un aumento de la concentración de glucosa en sangre durante la fase premenstrual, justo después de la ovulación, y por el contrario, una baja concentración de glucosa en sangre al inicio del periodo. ¿A qué se debe esto? a la presencia de dos hormonas en cada una de estas fases, hormonas que también estarán presentes en diferentes fases del embarazo y que deberemos tener en cuenta a la hora de hacer los pertinentes ajustes de insulina; en concreto:
Progesterona: Provoca que a las células les resulte más difícil utilizar la insulina, de manera que, cuando aumenta la concentración de esta hormona (periodo premenestrual y primera fase del embarazo hasta más o menos la semana 12, esto puede variar un poco para cada mujer), puedan producirse situaciones hiperglucemiantes, de forma que necesitaremos modificar principalmente los patrones basales (si somos usuarias de bomba de insulina) o las cantidades diarias de insulina basal (si somos usuarias de bolis/plumas de insulina).
Estrógenos: Generalmente hacen a las células más sensibles a la acción de la insulina, de manera que, cuando éstos aumentan (durante el periodo menstrual y a partir de, aproximadamente la semana 20 de embarazo, hasta la fase final), pueden producirse situaciones hipoglucemiantes y deberemos hacer las modificaciones pertinentes en nuestras dosis de insulina basal, principalmente.
Por todo ello, es muy importante tener en cuenta la presencia de estas hormonas en cada fase del embarazo, con el objeto de poder hacer los diferentes ajustes de insulina.
Pues bien, como ya he indicado ante, los días anteriores a la fecha en la que tenía previsto el comienzo de mi periodo menstrual, los síntomas eran muy parecidos a los propios de la fase premenstrual, lo único un poco diferente fue que el dolor abdominal era más agudo, pero he tenido periodos más o menos dolorosos, acompañado de algunas molestias estomacales, parecidas a una gastritis (estómago inflamado), pero nada de nauseas, eso vendrá más tarde, en esta fase aun es pronto para que hagan acto de presencia, y dos días antes de la fecha estimada tuve un pequeño sangrado, lo achaqué a la menstruación, pero era el famoso sangrado de implantación(1).
Mi periodo suele ser muy regular, 28 días clavados, alguna que otra vez he tenido algún pequeño retraso, por el estrés en el trabajo principalmente, así que no le dí mucha importancia al hecho de que no llegara en el momento previsto, pero cuando pasaron tres días opté por recurrir a los famosos test de embarazo en tiras.
16-10-2019
17-10-2019
18-10-2019
19-10-2019
Suelen recomendar hacer el test con la primera orina de la mañana, pues la concentración de la hormona gonadotropina coriónica humana (GCH), que es la vulgarmente llamada «hormona del embarazo» y cuya presencia indicará que nos encontramos en estado de gestación, suele ser mayor en esa primera orina, porque en teoría no hemos bebido líquido durante toda la noche etc…; pero yo no aguantaba más y me hice la prueba nada más llegar a casa del trabajo, se podía apreciar la segunda línea, pero muy clara, así que no estábamos seguros. Esperamos a la famosa orina de primera hora de la mañana, e hicimos la prueba varios días seguidos, se seguía apreciando la segunda línea pero muy clara; así que opté por ir a una farmacia y recurrir a los famosos test digitales, que además te indican el periodo de gestación. Ahí ya me explicó la farmacéutica que si la línea aparecía, aunque no fuese del mismo color que la de control, no había ninguna duda, si vuestro caso es como el mio que antes de acostaros habéis bebido una cantidad importante de líquido (yo suelo entrenar según llego de trabajar, de forma que luego repongo muchísimos líquidos durante la cena) la orina de primera hora estará más diluida y por esa razón la línea aparece más clara, pero aparece así que no hay duda.
Ese test sólo me confirmó lo que ya casi dábamos por hecho; lo que implicaba que ya me encontraba en la quinta semana de embarazo(2).
Prueba de Embarazo Digital 22/10/2019
Acto seguido llamé a mi endocrina para darle la noticia, y que me diera las primeras notas de como proceder. Lo cierto es que yo ya estaba notando un importante cambio en la tendencia glucémica, que me estaba obligando a ir aumentando progresivamente los patrones basales y a hacer varios cambios en rangos horarios, vamos que básicamente tuve que modificar los patrones que venía usando hasta la fecha por entero. Mi endocrina me indico que durante el primer trimestre debía tener cuidado con las hipoglucemias, que esa era la tendencia y que lo normal era que tuviera que reducir las basales y aumentar las ratios en las comidas; pero en mi caso no fue así ¿Por qué? porque estoy usando una insulina ultraultrarápida, la famosa FIASP. A diferencia de otras insulinas ultrarápidas, como pueden ser Novorapid, Apidra o Humalog, FIASP tiene un periodo de acción más corto, por eso yo solicité el cambio en su día, puesto que dada mi forma de metabolizar los alimentos (es bastante rápida) y la cantidad de deporte que practico, cuando usaba Novorapid estaba con patrones basales muy bajos, ratios bajas y aun así, me mantenía en hipoglucemia, incluso con la bomba suspendida, durante horas; en el momento que cambié a FIASP, eso se acabó para mi, pero tuve que reajustar todas las basales, una vez encontrado mi patrón todo me fue de maravilla.
Por esta razón no quería cambiar ahora de insulina, pues me iba a traer más perjuicios que beneficios y no podía permitirme estar horas en hipoglucemia. Al estar haciendo uso de este tipo de insulina, mi tendencia no se correspondía con la normal general, tuve que ir aumentando los patrones basales progresivamente, pero debí hacerlo poco a poco, con pequeñas modificaciones cada día, observando bien los rangos horarios y donde se producían los picos de subida. Todo ello con muchísima paciencia y pocas horas de sueño, al tener todas las alarmas de la bomba activadas, pues tenía que estar muy pendiente de los cambios glucémicos para poder hacer correctamente todos los ajustes.
En el momento que quedó confirmado el embarazo, se lo comuniqué también de inmediato a mi entrenador, puesto que tendría que ajustarme las cargas de entrenamiento a esta nueva situación. En mi caso, dejar de entrenar no era una opción, puesto que el deporte me ayuda al control de mis glucemias, mi cuerpo está preparado para duros y largos entrenamientos, pues vengo realizando este tipo de actividades de alto rendimiento desde hace años, no es algo por lo que haya optado en este momento, y tanto mi endocrina como el ginecólogo, me indicaron que, dad mi situación particular, dejar de practicar deporte iba a resultar contraproducente, pero si que debía readaptar las sesiones, y lo que es más importante, hacerlo bajo la supervisión de un profesional en la materia, en este caso mi entrenador Carlos Rodríguez con quien llevo entrenando desde hace ya unos años, me conoce a la perfección, sabe cuales son mis rangos de actividad, conoce mi diabetes, mi Vo2 max, mis medias, mi valores de ppm etc… Es muy importante que, si veníamos sometiéndonos a cargas importantes de entrenamiento, recurramos a un profesional que nos adapte las sesiones de forma personal, no nos vale algo genérico, pero esto lo digo no sólo en lo que respecta al embarazo, sino siempre, es muy importante una correcta supervisión y buenos consejos profesionales, nos evitará males futuros, lesiones y patologías que luego puede ser tarde para ponerles remedio, debidas a sobreentrenamientos, malas posturas, sesiones muy por encima de nuestro Vo2 max etc…
En la siguiente entrada, explicaré los cambios glucémicos sufridos entre la semana 5 y la 10, otros síntomas que se van haciendo presentes y de los que hasta entonces me había podido librar, adaptación de los entrenamientos y como el primer trimestre es el más importante, motivo por el que debemos ser más cautelosas y bajar las cargas en las sesiones de entrenamiento, que podremos volver a ampliar cuando lleguemos al cuarto trimestres de gestación.
(1) Sangrado de implantación:Aproximadamente una de cada cuatro mujeres detectan una ligera pérdida de sangre ocasionada por la anidación del óvulo fecundado en la pared del útero. La pérdida puede durar de uno o a tres días, suele ser más leve que el sangrado por menstruación y más oscuro. Se produce en las primeras semanas de gestación, momento en el que el útero está muy irrigado y sangra con facilidad. Al adherirse el embrión en la pared del útero se rompen pequeñas venas y arterias que irrigan normalmente el endometrio, provocando un sangrado. Esto ocurre entre los seis y los diez días después de la fecundación, período que concuerda con la fecha esperada para la menstruación, por lo que se suele confundir con su llegada.
(2) ¿Cómo calcular las semanas de embarazo:Si, por ejemplo, descubres que está embarazada el día que debería haberte bajado la regla, en ese momento ya se considera que estás en la 4ª semana, aunque la concepción se haya producido tan solo dos semanas antes, puesto que el cómputo comienza a realizarse a partir del primer día de la última regla; en mi caso fue el 16/09/2019, de forma que cuando recurrí a la prueba de embarazo digital, ya estaba de cinco semanas. Esto puede parecer un poco confuso, pero es la forma estándar que se ha establecido a nivel médico para contar las semanas de embarazo. Os dejo un link que os redirige a una calculadora de embarazo que a mi me está siendo muy útil.